sábado, 16 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
Stop Motion
escuchar tu voz en la mañana
y levantarme con el primer rayo de sol
tener tu amor tatuado en la espalda
en el desayuno pedacitos de melón
perdón por asustarte, pero a veces necesito llorar
que me abrigues con los ojos, que me digas ya va a pasar.
tengo las uñas de rojo para matar la inocencia
tengo el vestido quemado por las ganas de ser bestia
(agua mineral, facilidad matinal
despertemos otra vez del sueño
que te quiero volver amar)
duerme dulce, ya pasó otro día
las estrellas de la barriga
me anuncian lo sabio de mi sentimiento
pues tengo un libro enseñándome el sabor de un beso.
y levantarme con el primer rayo de sol
tener tu amor tatuado en la espalda
en el desayuno pedacitos de melón
perdón por asustarte, pero a veces necesito llorar
que me abrigues con los ojos, que me digas ya va a pasar.
tengo las uñas de rojo para matar la inocencia
tengo el vestido quemado por las ganas de ser bestia
(agua mineral, facilidad matinal
despertemos otra vez del sueño
que te quiero volver amar)
duerme dulce, ya pasó otro día
las estrellas de la barriga
me anuncian lo sabio de mi sentimiento
pues tengo un libro enseñándome el sabor de un beso.
viernes, 25 de marzo de 2011
Yemas Llenas
El día está acorazado por un manto de grises nubes
siento que se cae sobre mí en forma de lágrimas.
Llovizna se dirá quizás.
Las primeras hojas del otoño brotan de los robles.
Me entusiasma.
Ya llevo un pañuelo que protege mi primera convalecencia del año
me acuerdo de tu nariz congestionada y tus yemas llenas de
alcohol en gel.
Este aroma no puede marcar mejor una etapa de mi vida, o un
amor profundo hacia la misma, o una gripe porcina que nunca existió.
Lo que me gusta de estas regresiones
es que me quedo con los mejores colores, las mejores sensaciones:
la mejor escena es la que guardé.
Como así almacené esto, también 36 fotos de un rollo perdido
que daría cualquier cosa por encontrar.
Aunque sencillamente esos negativos
van a ser los mejores nunca antes expuestos.
siento que se cae sobre mí en forma de lágrimas.
Llovizna se dirá quizás.
Las primeras hojas del otoño brotan de los robles.
Me entusiasma.
Ya llevo un pañuelo que protege mi primera convalecencia del año
me acuerdo de tu nariz congestionada y tus yemas llenas de
alcohol en gel.
Este aroma no puede marcar mejor una etapa de mi vida, o un
amor profundo hacia la misma, o una gripe porcina que nunca existió.
Lo que me gusta de estas regresiones
es que me quedo con los mejores colores, las mejores sensaciones:
la mejor escena es la que guardé.
Como así almacené esto, también 36 fotos de un rollo perdido
que daría cualquier cosa por encontrar.
Aunque sencillamente esos negativos
van a ser los mejores nunca antes expuestos.
jueves, 17 de marzo de 2011
Verguenza: Dejá de aparecer por las noches
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